Cuando llega septiembre y cuesta separarse

Querida familia:

Hace unos días recibí una llamada que me hizo pensar mucho.

Al otro lado estaba alguien de mi familia, un padre primerizo, preocupado porque su pequeña, con apenas un año y medio, empezará la escuela infantil en septiembre.

Me hablaba de sus dudas.

De si la persona que estaría con ella tendría suficiente experiencia.
De las enfermedades que podría coger.
De dejarla tantas horas con personas que todavía son desconocidas para ella.
De cómo iba a sentirse una niña tan pequeña, tan dependiente todavía, lejos de casa.


Le expliqué algunas cosas desde mi experiencia como maestra.
Le ayudé a poner cada miedo en su sitio.
Y creo que, poco a poco, conseguimos que respirara un poquito mejor.

Pero después de aquella conversación me quedé pensando.
Porque entendí algo que, como maestra, sé perfectamente, pero que como madre también he sentido:

cuando se trata de nuestros hijos, la razón no siempre consigue llegar antes que el corazón.

ES NORMAL SENTIR PREOCUPACIÓN

Podéis confiar en el colegio y echarle muchísimo de menos.
Podéis pensar que ha llegado el momento adecuado y, aún así, mirar el reloj deseando que llegue la hora de recogerle.

Todo eso puede convivir.

Quizá durante los primeros días necesitéis más tiempo vosotros que vuestros hijos.

No tenéis que dejar de sentir preocupación para poder confiar.

ELLOS TAMBIÉN NOS SORPRENDEN

Llegan con sus pequeñas dudas sí. Quizá lloran. Quizá necesitan
que los acompañemos un poco más.

Pero después empiezan a descubrir.

Una persona que les recibe.
Un rincón que les gusta.
Una canción. Otro niño. Un gesto amable. Una rutina que empieza a resultar familiar.

Y, poco a poco, aquello que al principio era desconocido empieza a formar parte de su mundo.

APRENDÉIS A CONFIAR

En esa persona que empieza a conocer a vuestro hijo.
En que os contará cómo ha pasado el día.
En que habrá momentos que no veréis y que también serán importantes.
En que vuestro hijo puede estar bien sin vosotros durante unas horas y seguir necesitando vuestro abrazo cuando vuelva.

Que pueda estar bien lejos de vosotros no significa que os necesite menos.

Significa que está creciendo.

UNA PARTE DIFÍCIL DE SER FAMILIA

Es acompañarle mientras van necesitando un poquito menos de nosotros...mientras nosotros aprendemos a soltar.

Yo también lo viví y aún estando en la posición de maestra, cuando era mi hijo el que tenía que quedarse detrás de la puerta, yo también sentía ese pequeño vacío.

No estáis haciendo nada mal si os cuesta.
No estáis siendo exagerados, ni desconfiados.
No sois menos valientes por emocionaros al dejarlo.

Sois una familia que quiere profundamente a su hijo.

TENEMOS QUE DARNOS PERMISO PARA IR CONSTRUYENDO ESA CONFIANZA

No exigirnos estar tranquilos desde el primer día.
No pedirnos que confiemos inmediatamente.

Esa confianza llegará poco a poco.


Un día Una mañana Una conversación

Y quizá, sin darnos cuenta, llegará un momento en que la puerta del cole ya no nos parezca tan difícil.

Crecer también es esto:
aprender a separarnos sin dejar

de estar cerca.

Y SI ESTE SEPTIEMBRE TE CUESTA...RESPIRA

Tu hijo no necesita que no tengas miedo.

Necesita saber que, aunque estés aprendiendo a soltarle,
sigues estando ahí.

No necesitas tenerlo todo resuelto.
Lo estás haciendo lo mejor que puedes.

Y si estos primeros días de septiembre están siendo más
difíciles de lo que imaginabas, quédate con esto.

Respira.

Tu hijo está aprendiendo a estar allí. Tú también estás
aprendiendo a dejarle.
Y ambos necesitáis vuestro tiempo.

Poco a poco, esta nueva etapa irá encontrando su lugar.

Con una mirada cercana,

Nieves
La mirada de una maestra